Donde mi alma vivo,
soy una verdad indeleble
pero frágil,
un pequeño surco en el viento.
Reniego de mis palabras
cuando no alcanzan
quisiera escribir mis manos...
cantarte en el pecho todas las veces.
Tengo un cuerpo y una piel
que sólo abraza el tiempo,
unos ojos embebidos en tristeza
y un azul
que te sigue desbordado
por senderos furtivos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario