No estàs y la noche es el silencio
apretàndose en mis manos,
este cansancio leve y malherido.
Me abrazo a tu voz ,
ruedo por el peldaño de las horas.
Sólo quedan poemas de mis àtomos.
No estàs y nada alcanzan mis palabras,
caen como llovizna por la memoria de tu rostro.
Desatino,
trepo por ese instante en que reímos
Juntos...
No estàs
y ahora soy el silencio en las manos de la noche,
al resguardo del frìo,
habitando tu nombre.


