Me detuve en la hora de sus ojos

Tan suaves, me arrojaron al fondo de mí.

Y luego el pánico,

la sonrisa frágil,

la mirada anclada

Fulgor inesperado.

domingo, 6 de mayo de 2018



Mucho màs allà de las palabras, a veces mi corazòn suena como una canciòn filosa que no quiere desgarrate.

Salgo de la luz y al instante la obscuridad muerde sin cautela mis tobillos todavìa dèbiles. Todos estàn locos, buscando què morder,desesperados en su necesidad de amparo. Si acaso me dieran tiempo, tal vez construirìa algunos muros para que sus jaurìas no vuelvan a atravesarme.

Jurè nunca ser una iglesia, ni un castillo, ni un cordel donde secarse. A penas estas manos de polvo y luz que no imaginas, que no imagina nadie.

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