Me detuve en la hora de sus ojos

Tan suaves, me arrojaron al fondo de mí.

Y luego el pánico,

la sonrisa frágil,

la mirada anclada

Fulgor inesperado.

miércoles, 30 de mayo de 2018

No estàs y la noche es el silencio 
apretàndose en mis manos,
este cansancio leve y malherido. 
Me abrazo a  tu voz , 
ruedo por el peldaño de las horas.
Sólo quedan poemas de mis àtomos.


No estàs y nada alcanzan mis palabras,
caen como llovizna por la memoria de tu rostro.
Desatino,
trepo por ese instante en que reímos
Juntos...


No estàs 
y ahora soy el silencio en las manos de la noche,
al resguardo del frìo, 
habitando tu nombre.





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