Me detuve en la hora de sus ojos

Tan suaves, me arrojaron al fondo de mí.

Y luego el pánico,

la sonrisa frágil,

la mirada anclada

Fulgor inesperado.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Hay que lanzar lo que duele,

quema lo injusto en nuestras manos

aprendemos a construirnos del dolor.

Con la mirada erguida de impotencia

y el corazón ensangrentado.

No bajamos la mirada,

seguimos queriendo con la misma fuerza

y no morimos temblando

màs que de amor.

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