Me detuve en la hora de sus ojos

Tan suaves, me arrojaron al fondo de mí.

Y luego el pánico,

la sonrisa frágil,

la mirada anclada

Fulgor inesperado.

viernes, 1 de junio de 2018

Mìrame bien

tengo una tristeza de la que nunca quisiera convidarte,

a veces no sè como reconstruir  mis ganas de vivir

y no es que ame la muerte

es que los brazos se cansan y el corazòn pesa  como una piedra.

Hay un lago en mis ojos donde podrìas ahogarte

y no deseo rasgarte con  mis dedos rotos.

Dìas en que mis  piernas blandas sòlo acarician escombros

benditos fantasmas con su dolor acuestas

me sostienen.

Soy esta noche perra aullando sin remedio

 lo que no tiene cura.







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