Mìrame bien
tengo una tristeza de la que nunca quisiera convidarte,
a veces no sè como reconstruir mis ganas de vivir
y no es que ame la muerte
es que los brazos se cansan y el corazòn pesa como una piedra.
Hay un lago en mis ojos donde podrìas ahogarte
y no deseo rasgarte con mis dedos rotos.
Dìas en que mis piernas blandas sòlo acarician escombros
benditos fantasmas con su dolor acuestas
me sostienen.
Soy esta noche perra aullando sin remedio
lo que no tiene cura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario