Me detuve en la hora de sus ojos

Tan suaves, me arrojaron al fondo de mí.

Y luego el pánico,

la sonrisa frágil,

la mirada anclada

Fulgor inesperado.

jueves, 1 de marzo de 2018

Cuando el corazòn es un potro salvaje

domesticarlo es un crimen,

dejas que te conduzca

a veces suave, otras muy ràpido;

apenas lo contienes

èl te contiene


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